Más vale malo conocido que bueno por conocer es un refrán que tiene, cuando menos, dos siglos, si no es el doble o más, según ChatGPT. Alguna sabiduría habría que reconocerle. Y ojalá fuera ese nuestro dilema mañana. Tres cuartas partes de electores estamos obligados a votar por un candidato que no nos cuadra. La opción mañana es entre malo conocido y malo por conocer. La lógica concluiría que es preferible elegir el mal que ya nos es familiar.
Cómo han usado el poder Fujimori y Fuerza Popular desde el Congreso es harto conocido. Han revelado prepotencia y revancha, no sólo en la inaudita confrontación con PPK. Algo similar ha ocurrido en la subcomisión de acusaciones constitucionales, por citar solo un ejemplo. Dudar de la sinceridad de la propuesta convocante que hace ahora Keiko es razonable, por lo tanto. Cría fama y échate a la cama es otro sabio refrán que se acuñó en el siglo XVI.
Sobre cómo usarían el poder Roberto Sánchez y Juntos por el Perú hay muchas más dudas, pero también indicios. Yehude Simons ha dicho que lo traicionó y robó el partido. En una entrevista reciente en RPP, Simons dijo que había pedido reuniones públicamente con los dos candidatos y que sólo había sido convocado por Keiko. Sánchez no quiere hablar con su padrino de matrimonio.
Antauro Humala y Pedro Francke son incompatibles. ¿Cuál prima y por cuánto tiempo? A inicios de 2025 celebró los 20 años del Andahuaylazo, donde 160 reservistas asesinaron a 4 policías, diciendo: “Estamos acá, acompañando a un patriota, acompañando a nuestro pueblo peruano con ese espíritu de rebeldía”. La segunda semana de abril de 2026 afirmó: “La lucha contra el crimen estará en manos de nuestro mayor, el compatriota Antauro Humala”. Apenas veinte días después, poco después del debate, tomó distancia: “Yo, además, soy un provida. No puedo estar de acuerdo con la pena de muerte”.
¿Alguien que es provida puede celebrar la muerte de 4 policías y 2 reservistas en el Andahuaylazo?
El plan original de JP registrado ante el JNE traería gravísimas consecuencias económicas, que no son cifras frías, porque afectan el empleo y nivel de vida de muchos compatriotas. En el debate y segundo plan moderó prácticamente todo, distanciándose muchísimo de lo ofrecido en la primera vuelta. Este segundo plan fue presentado como si fuera el consenso entre las diferentes agrupaciones políticas que ahora respaldan su candidatura. Pero la versión final de un plan consensuado pasa por la revisión d todos los involucrados. ¿Cómo así se tuvo que presentar una segunda versión de esa segunda versión? Más parece una edición rápida que no fuera contradictoria con lo dicho en el debate, pero eso no refleja ningún consenso. En una entrevista reciente le preguntaron a Antauro si el sector moderado no lo iba a dejar fuera. Respondió que Sánchez no es Ollanta, que no hay una Nadine y que él estaba preso y ahora está libre.
El plan original decía que una asamblea constituyente “debe concluir en el desmontaje del neoliberalismo y plasmar el nuevo régimen económico del Estado”. Obviamente, eso paraliza la inversión privada que es la que genera empleo de calidad y sostenible. El nuevo plan no lo descarta, sino propone impulsar un referéndum constituyente para convocar a una asamblea constituyente, dentro de la ley. Hasta donde sé, eso no existe. La Constitución actual no se puede reformar por una asamblea constitucional. Una reforma constitucional que implique un referéndum requiere la aprobación previa por mayoría simple en ambas cámaras. No tienen los votos. Hay quienes creen que eso obligará a la moderación. Otros tememos que se buscará confrontar al Congreso con una iniciativa legislativa con gran cantidad de firmas recogidas por los reservistas y maestros del Conare, y forzar al Congreso a través de las protestas.
Si siguen el modelo de otros países de la región, una asamblea constituyente no se elige un ciudadano, un voto, sino a través de supuestos representantes de las organizaciones sociales.
Es decir, hecha a medida. Elija su mal menor.